Coordinadora de la Clínica de
Gineco-Oncología
El cáncer de ovario no suele anunciarse… cuando da señales, muchas veces ya es demasiado tarde.
En México, este tumor ocupa el tercer lugar entre los cánceres ginecológicos y continúa siendo uno de los más desafiantes en la práctica clínica. Cada año se diagnostican alrededor de 4,700 nuevos casos, y lamentablemente, más de la mitad de las mujeres perderán la vida a causa de esta enfermedad.
Más allá de su agresividad, el verdadero problema es el momento en el que se detecta: cerca del 80% de los casos se diagnostican en etapas avanzadas (III y IV), lo que limita las opciones de tratamiento y reduce de forma significativa la supervivencia.
Esto ocurre, en gran parte, porque no existen síntomas tempranos específicos. Cuando aparecen, suelen ser vagos y fácilmente confundidos con padecimientos gastrointestinales, como el síndrome de intestino irritable. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la distensión abdominal persistente, dolor pélvico, saciedad temprana, molestias urinarias y cambios en el hábito intestinal.
La edad promedio de diagnóstico se sitúa entre los 40 y 59 años, afectando principalmente a mujeres en etapa perimenopáusica y posmenopáusica. En México, su distribución no es homogénea, con mayor prevalencia en las regiones norte y este del país.
Tamizaje y diagnóstico: lo que sí y lo que no
A diferencia de otros cánceres ginecológicos, actualmente no existe un método de tamizaje efectivo para la detección temprana del cáncer de ovario en mujeres con riesgo promedio.
Marcadores como el CA-125, aunque ampliamente utilizados, tienen baja sensibilidad en etapas tempranas y pueden elevarse en condiciones benignas. Otros marcadores como HE4 (índice ROMA) o CA 19-9 pueden ser útiles en contextos específicos, pero no están diseñados como herramientas de detección poblacional.
El ultrasonido transvaginal sigue siendo el primer estudio de imagen ante sospecha clínica, ya que permite caracterizar masas anexiales y orientar el abordaje diagnóstico, pero tampoco ha demostrado reducir la mortalidad cuando se utiliza como tamizaje.
Estas recomendaciones están respaldadas por organismos internacionales como la U.S. Preventive Services Task Force, el American College of Obstetricians and Gynecologists y la Sociedad Europea de Oncología Médica.
Entonces, ¿qué podemos hacer?
Hoy, la estrategia más efectiva no está en un estudio aislado, sino en la sospecha clínica oportuna.
Escuchar al cuerpo sigue siendo clave. La presencia de síntomas persistentes —distensión abdominal, saciedad temprana, dolor pélvico o cambios urinarios o intestinales— que se presentan la mayoría de los días por más de dos semanas, debe motivar una evaluación médica dirigida.
La valoración ginecológica integral, con exploración física adecuada y uso individualizado de estudios complementarios, continúa siendo una de las herramientas más valiosas para acortar tiempos diagnósticos.
También es fundamental identificar a las pacientes con riesgo aumentado, ya que en ellas el enfoque cambia completamente. En la población general, el riesgo de desarrollar cáncer epitelial de ovario es de aproximadamente 1.3%; sin embargo, en portadoras de mutaciones como BRCA1 y BRCA2, este riesgo puede elevarse hasta 63% y 27%, respectivamente.
Importancia del diagnóstico oportuno
El impacto del diagnóstico temprano es contundente. En etapas iniciales (I y II), la supervivencia a 5 años puede alcanzar entre 80 y 90%, mientras que en etapas avanzadas desciende hasta alrededor del 40%.
El retraso en el diagnóstico no solo afecta el pronóstico, sino también la calidad de vida de las pacientes y los recursos necesarios para su atención.
Este 8 de mayo, Día Mundial del Cáncer de Ovario, representa una oportunidad para reflexionar sobre una realidad persistente: seguimos llegando tarde al diagnóstico. Visibilizarlo es el primer paso para transformar la manera en que lo detectamos y acompañamos. Y ahí, sin duda, tenemos una oportunidad de cambiar la historia.
Referencias
- Morales-Vásquez F, Cantú-de León DF, Cano-Blanco C, et al. Guía de práctica clínica para el diagnóstico y manejo del cáncer epitelial de ovario. Quinto Consenso Mexicano de Cáncer Epitelial de Ovario. México; 2024.
- Sánchez-Barriga JJ. Tendencias de mortalidad y años potenciales de vida perdidos por cáncer de ovario en México, 2000-2014. Gac Med Mex. 2018;154(4):438-447. doi: 10.24875/GMM.18003606. PMID: 30250326.
- Gallardo Rincón D, Alamilla García GC, Salcedo Hernández RA, Bahena González A, Álvarez Gómez RM, Arango Bravo EA, et al. Oncoguía de cáncer de ovario 2020.
Lat Am J Clin Sci Med Technol. 2020 Nov;2:225-241.
