Un motivo de consulta frecuente es el duelo, es decir, una reacción emocional natural ante una pérdida (pérdida de una pareja, del empleo, muerte de un ser querido, etc), recordemos que al tener un diagnóstico como el cáncer, nos enfrentamos a varias pérdidas: la pérdida de la salud, de las expectativas de vida que teníamos, del rol que ejercemos, etc.

Esto que sentimos (duelo) es un proceso psicológico por el cual pasamos para asimilar una pérdida y se compone de 5 fases: negación, ira, negociación, tristeza y aceptación. Estas fases no necesariamente van en orden y puede ser que la persona experimente estas emociones en diferentes momentos después de la pérdida.

Es común que las personas llamen a esta reacción psicológica “depresión” debido a que uno de los componentes es la tristeza (característica compartida); sin embargo, el duelo no tiene sentimientos de desesperanza y no debe durar más de 6 meses, tampoco tiene anhedonia (incapacidad para disfrutar cosas que normalmente nos gustan), por lo que puede diferenciarse de una depresión. Sin embargo, un duelo mal tratado, puede desembocar en un trastorno depresivo.

Es muy importante aceptar la pérdida para evitar que el duelo evolucione a algún trastorno del estado de ánimo o se vuelva patológico, para esto, es necesario enfrentar la pérdida,  experimentar la realidad de la misma (por ejemplo, si es una muerte, participar en el velorio, funeral y los rituales de despedida), sentir e identificar las emociones generadas por el mismo, adaptarse a la nueva vida sin el ser querido o trabajo, etc.

Algunas estrategias recomendadas para adaptarse a la pérdida son las siguientes:

       Hablar con seres queridos sobre la pérdida (o mi diagnóstico): en ocasiones nos produce ansiedad o tristeza hacerlo, pero esto nos permite conocer otros puntos de vista, procesas la información, y utilizar nuestras redes de apoyo.

       Aceptar los sentimientos: aunque pueden ser desagradables en el momento, es parte de la pérdida, y es importante (y normal) sentir tristeza, enojo, cansancio, etc.

       Cuidarse y a los seres queridos: en el sentido emocional y físico, esto ayudará a que sea más rápido y eficiente la aceptación de la pérdida.

       Mantener tu rutina habitual lo más parecido a lo que era antes de la pérdida.

       Visitar a un profesional en salud mental: puede ser necesario para ayudarte a asimilar y entender lo que sientes.

Todos los seres humanos en algún momento experimentamos pérdidas y la intensidad del duelo dependerá de la importancia que tenía lo que se perdió. Si han pasado más de 6 meses después de la pérdida y los síntomas continúan, se recomienda asistir a un especialista en salud mental, pues es probable que el duelo se haya vuelto patológico.